MI CRITICA SOBRE “LA GRAN ESTAFA AMERICANA”

Irving (Christian Bale) y Sydney (Amy Adams) son, además de amantes, una pareja de estafadores altamente cualificados. Sin embargo, sus aptitudes no evitan que el agente DiMaso (Bradley Cooper) del FBI los capture con las manos en la masa. Tendrán una oportunidad de salir indemnes si acceden a ayudar al agente para poder atrapar a varios miembros de la política que se mueven entre la ley y la mafia. Entre ellos, Carmine Polito (Jeremy Renner), un gobernante de New Jersey con aspiraciones (casi) honestas.

A veces un drama, otras una comedia con Seth Rogen o Paul Rudd, el director trata con respeto los apuntes de humor. Observa a los personajes, como nosotros, y llegamos a entender que el hecho de que DiMaso se coja el pelo con rulos o que Rosalyn (Jennifer Lawrence) cante con pasión el Live and Let Die de McCartney es parte de un momento muy específico, sin ánimo paródico. Ridícula, sí, pero no menos que cuando recuerden nuestras costumbres dentro de treinta años. Es el patetismo intrínseco en el ser humano, ni más ni menos. Y American Hustle se encarga bien de enfatizar en eso, donde nada es blanco y negro, donde nadie es bueno ni malo. La corta secuencia con Robert de Niro, unas de las mejores de la obra, es tan efectiva precisamente por ser el único personaje que se muestra con fiera maldad, alguien con quien hay que tener mucho cuidado.

David O. Russell dirige la película como un Scorsese mesurado o un Cassavetes desmedido, analizando los gestos de los protagonistas, los detalles de la puesta en escena. Resultado final: trepidación sin acción, una actitud lógica en un libreto cargado de diálogos. ¿Los actores? Premios para todos ellos, gracias. Hacía tiempo que no asistía a interpretaciones tan poderosas, del star system o no. Puntos para el cambio físico de Christian Bale –sorprende gordo, al igual que sorprendió esquelético en El maquinista – o las revelaciones carnales de Amy Adams, obscena como nunca y esmerada como siempre. Sin embargo, son Bradley Cooper y Jeremy Renner los que triunfan de verdad, haciendo olvidar sus habituales papeles (el primero en la comedia y el segundo en el músculo) y obsequiándonos con dos tíos complejos, llenos de matices, pasión pero también ternura, cordura y excentricidad. Casi resumen lo que es La gran estafa americana. Una brillante rareza…dentro del “sota, caballo y rey”, sí.

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